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Egill Skallagrímson

Un compañero le pidió que examinase a una mujer enferma. Un terrateniente local, tras ser rechazado para contraer mantrimonio con ella, usó runas para conseguir su amor. En su lugar, grabó erróneamente runas que causaron enfermedad. Egill quemó las runas malditas e hizo nuevas para ayudarla a sanar y la mujer se recuperó. Dice la saga que cantó un poema:

"No hay runas que puedan llevarla a la tumba
quien las conoce, no las lee".